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Abril de 1965 y la revolución dominicana incompleta
Por Jeanette Cáceres
El 28 de abril, 42.000 tropas estadounidenses entraron a la República Dominicana para destruir el comienzo de una revolución democrática en el país caribeño. Esa invasión y la represión que le siguió continúan dándole forma a la lucha del pueblo dominicano por su verdadera soberanía.
En 1965, 42.000 tropas invadieron la República Dominicana.
Photo: Harry Benson/Express/Getty Image

En 1965, el pueblo de la Republica Dominicana se encontró al centro de un número de importantes desarrollos mundiales. A través de América Latina, millones de trabajadores se vieron inspirados por la Revolución Cubana como una salida a la dominación de Estados Unidos de mas de un siglo. La lucha de liberación nacional vietnamita se encontraba en la vanguardia de la tendencia anticolonial a escala mundial que estaba barriendo Asia y África. El imperialismo de Estados Unidos estaba encerrado en una lucha contra la Unión Soviética y China, cuyas revoluciones socialistas dieron prueba al mundo que era posible organizar una sociedad sin dueños, banqueros y latifundistas.

Como parte de la Doctrina Monroe, el imperialismo de Estados Unidos consideraba toda Latinoamérica como su “patio trasero” En 1905, el gobierno de Estados Unidos envió agentes de aduana a la República Dominicana para garantizar el pago de su deuda. En 1916, la marina de Estados Unidos invadió la isla nuevamente, ocupando el país hasta 1924. Durante la ocupación, EEUU entrenó y organizó una brutal Guardia Nacional para garantizar los intereses de Estados Unidos.

La dictadura de Trujillo
El Dictador Dominicano Rafael Trujillo apoyado por Estados Unidos.
Photo: Hulton Archive/Getty Images

En 1930, Rafael Trujillo—un general de la Guardia Nacional entrenada por EEUU—llego al poder en una amañada elección presidencial. Por los próximos 31 años, Trujillo se distinguió particularmente como un dictador brutal y corrupto. El régimen de Trujillo, como el de Anastasio Somoza en Nicaragua y Fulgencio Batista en Cuba, proveyeron estabilidad para las secciones pro imperialistas de la clase dominante dominicana a expensas de la represión masiva de la clase trabajadora del país.

La actitud de Washington hacia la dictadura de Trujillo fue mejor resumida por una cita usualmente atribuida al Presidente de EEUU Franklin Roosevelt o a su Secretario de Estado Cordell Hull: “Trujillo es un SOB (un insulto por sus siglas en ingles) pero es nuestro SOB.”

Pero el panorama político cambió en 1959 con la victoria del movimiento 26 de Julio de Fidel Castro contra la dictadura de Batista. El miedo barrió a través de la clase gobernante de Estados Unidos que las dictaduras militares tradicionales de América Latina no eran suficientes para contener la revolución y la oposición de las masas.

Al mismo tiempo, crecientes sectores de la clase dominante dominicana se inquietaban cada vez mas con la corrupción de Trujillo. Las riquezas que Trujullo, su familia y sus compinches habían crecido no solo de la explotación de los trabajadores y campesinos de la República Dominicana, pero también a expensas de cualquier clase capitalista nacional no conectada al régimen de Trujillo.

En Mayo de 1961, Trujillo fue asesinado—probablemente con el conocimiento o hasta con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU. Cuando la familia de Trujillo trató de enquistarse en el poder, Estados Unidos envió 1.800 infantes de marina hacia la costa hasta que la familia salió al exilio.

La intervención “democrática” de Estados Unidos

Washington deseaba conservar las estructuras represivas de la dictadura de Trujillo sin la corrupción. Su esperanza principal fue un miembro del séquito de Trujillo, Joaquín Balaguer. En su libro “Matando la Esperanza”, el historiador de izquierda William Blum citó al entonces Presidente de EEUU John F. Keneddy diciendo, “Balaguer es nuestra única herramienta. Los liberales anti-comunistas no son lo suficientemente fuertes. Necesitamos usar nuestra influencia y conducir a Balaguer hacia el camino de la democracia”.

Las elecciones se llevaron a cabo en diciembre de 1962. El ganador evidente fue Juan Bosch del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Bosch, un escritor que había pasado muchos años en el exilio en Cuba, era un demócrata burgués y no estaba orientado hacia la revolución socialista. Pero inmediatamente después de su elección, anunció un programa de trabajos públicos, reforma agraria, y subsidios para la renta. El también levanto las restricciones legales contra los comunistas y socialistas impuestas durante la dictadura de Trujillo.

El Presidente de EEUU Lyndon Johnson, temeroso de una nueva revolución estilo Cuba, veía las políticas de Bosch como pro comunistas. La CIA comenzó a trabajar con oficiales militares conservadores y la policía nacional para oponerse al nuevo gobierno de Bosch. Siete meses después, oficiales de derecha organizaron un golpe de estado para sacar a Bosh del gobierno. Las fuerzas militares pro-estadounidenses instalaron un triunvirato, un grupo de tres personas que le dieron la presidencia a Reid Cabral, un vendedor de autos, educado en EEUU.

La población dominicana estaba indignada con el nivel de negligencia y falta de respeto a sus votos en menos de un año. Este es el pueblo que recién había surgido de 30 años de una dictadura tiránica. Habían llevado todas sus frustraciones y esperanzas a las urnas, eligiendo mayoritariamente a Juan Bosch como su presidente.

El país se encontraba en una gran confusión, con crecientes manifestaciones públicas y frecuentes batallas callejeras contra el gobierno títere que era percibido como que prestaba mas atención a los lideres de Estados Unidos que a su propio pueblo.

Revolución e intervención

Para 1965, un número de fuerzas se habían organizado para el retorno de Bosch, quien estaba en el exilio en Puerto Rico. Dentro de los militares, los Constitucionalistas—aquellos leales a la constitución de 1963 de Bosch—fueron liderados por el Coronel Francisco Caamaño Deño y el Teniente Coronel Rafael Fernández Domínguez. Comunistas como el Movimiento Dominicano del Pueblo (MDP) liderado por Máximo López Molina y el Movimiento 14 de Junio también jugaron un importante papel en la organizacional dentro de los vecindarios de la clase trabajadora.

El 24 de abril de 1965, las fuerzas Constitucionalistas lideradas por Fernández y Caamaño rompieron filas con el gobierno títere de Reid Cabral. Repartieron armas a sus seguidores en Santo Domingo. En unas horas, liberaron a todos los prisioneros políticos, y llamaron a la repatriación de los dominicanos que salieron del país o se exiliaron, y comenzaron a purgar a miembros conservadores del ejército y de la Corte Suprema.

Justo cuando el orden parecía haberse establecido comenzó una guerra civil a medida que altos líderes militares conservadores, llamados Lealitas, lanzaron un ataque contrarrevolucionario.

Cuando Reid Cabral renunció el 25 de abril, las fuerzas de EEUU ya se estaban preparando para intervenir bajo el pretexto de proteger y evacuar al personal estadounidense. Un participante de la intervención de EEUU, el Brigadier General Edwin Simmons, describió la escena en tierra.

“La evacuación comenzó a la 1 de la tarde el 27 de abril. Las personas que deseaban ser evacuadas se reunieron en el Hotel Ambassador y debían ser trasladadas en camiones o autobuses a Haina. Mientras que esperaban, una banda de rufianes [sic] brevemente las aterrorizaron y dispararon armas de fuego sobre sus cabezas….

“Ese mismo día, cuando los esfuerzos del cese al fuego fracasaron, Wessin y Wessin (en comando de las fuerzas armadas Lealitas) enviaron sus tropas a la ciudad detrás de un ataque de proyectiles y bombardeos por parte de las Fuerzas Aéreas Dominicanas. Una batalla confusa se propagó en las calles. Cientos fueron muertos y heridos. Se creía ampliamente que el PRD de Bosch había perdido el control de las pandillas callejeras al MPD orientado por Castro. El Embajador Bennet pidió el envío de fuerzas.” (“La opinión de la Marina a la intervención dominicana,” Centro Histórico Naval, 24 de febrero, 2003)

El 28 de abril, una invasión total de 42.000 fuerzas de EEUU llegó a Santo Domingo. Las batalles entre las tropas de EEUU y los Leales por un lado y los Constitucionalistas y sus seguidores civiles duraron seis meses. Miles de dominicanos fueron muertos en combate con las tropas de ocupación de EEUU.

La invasión provocó una ola de protestas a través de América Latina. Manifestaciones masivas se llevaron a cabo en ciudades de todo el continente. El 31 de agosto de 1965, la guerra civil formalmente se terminó cuando las fuerzas Constitucionalistas y Leales firmaron un acuerdo formando un gobierno provisional con un llamado a elecciones en 1966. Pero para entonces, las fuerzas sociales democráticas progresistas y comunistas habian sufrido un serio golpe.

Caamaño fue forzado al exilio en enero de 1966 después de una serie de atentados contra su vida. Juan Bosch regresó del exilio para participar en las elecciones, pero fue confinado a su hogar por amenazas de la policía y se vio imposibilitado de lanzar una campaña verdadera.

Las elecciones se llevaron a cabo nuevamente en la República Dominicana el 1 de julio de 1966, con la imposición de Joaquín Antonio Balaguer por parte de EEUU como presidente. Balaguer continuó sirviendo 22 años más con el apoyo total de los gobiernos de Estados Unidos. Su gobierno represivo con el apoyo de EEUU podía solo ser “democrático” por los estándares hipócritas de Estados Unidos.

La dependencia continua

Hasta el presente, la República Dominicana ha sido forzada a mantener una relación de dependencia con el imperialismo de EEUU. Los gobiernos consecutivos han impuesto programas de austeridad económica y recortes, forzando millones de personas a emigrar a EEUU en la búsqueda de trabajos decentes. Su economía es dominada por acuerdos de “mercado libre” como el Tratado de Libre Comercio de América Central-Republica Dominicana-Estados Unidos. Sus policías son entrenados por unidades policiales y militares de EEUU.

En septiembre de 1965, el Presidente Caamaño habló ante el Congreso Nacional Dominicano.

“Nos comprometemos a luchar por el retiro de tropas extranjeras del territorio de nuestro país. Nos comprometemos a luchar por el respeto de las libertades democráticas y los derechos humanos y no permitiremos ningún intento de reestablecer una dictadura. Nos comprometemos a luchar por la unidad de todos los sectores patrióticos para hacer nuestra nación verdaderamente libre, verdaderamente soberana, verdaderamente democrática”.

Aquellas tareas aun deben ser realizadas. La diferencia entre hoy y 1965 es que solo la clase trabajadora dominicana es capaz de realizar esas tareas, exactamente en la dirección que mas temía la administración de EEUU en 1965: La revolución socialista.

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